Como la ruta es nueva y la información que facilita EMEMSA, que es la empresa que lo gestiona, deja algo que desear por ahora, cuelgo aquí la foto del panel informativo y una pequeña descripción donde podeis ver algo más.
Primero el mapa.
Ahora la descripción de lo que nos encontraremos.
Y algunos datos más de interés.
Durante la semana había previsión de lluvia y hasta el viernes no empezamos a saber que llovería a partir del medio día. A nosotros nos gusta caminar bajo la lluvia y realmente nos daba igual que lloviera. Empezamos con muy buen pie porque por el camino vimos bastante bien a una garduña que estaba comiendo algo en la carretera. Empezamos la ruta a las 8:30. El guarda, muy amable por cierto, se retrasó un par de minutos de nada, lo que permitío que nos hicieramos esta foto en plan coña. jeje.
Metimos el coche en la finca, nos explicó la ruta y las normas (no salirnos del sendero, no arrancar plantas, no molestar a los animales, etc), vamos, que no es más que tener sentido común, y comenzamos a andar. En la misma entrada nos recibe este horno.
El sendero comienza por un alcornocal jóven.
Es curioso ver a los alcornoques que no se han descorchado ninguna vez todavía. No parece ni el mismo árbol. jeje.
El sendero desciende bruscamente por un camino ancho, sinuoso y empedrado donde se aprecia que hace tiempo que no pasa ningún coche. Las vistas de la finca ya empiezan a ser bastante chulas.
Aquí vemos como, lo que creo que son picos picapinos, dejan sus marcas en los troncos de los alcornoques secos.
Cuando termina esta bajada nos topamos con lo que es el sendero principal. En él, un cartel informativo nos indica la dirección y distancia de lo que nos queda.
Cogemos el camino hacia las Casas del Quejigal.
Como estaba blando el suelo, hemos visto multitud de huellas. Aquí vemos esta de corzo.
Esta de jabalí.
Durante el camino nos encontramos con varias trampas para jabalies. Estas trampas están inutilizadas. Vemos como está amarrada la puerta al marco arriba.
Seguimos andando y nos metemos en un quejigal precioso.
Aquí oimos varios ladridos de corzo y vimos uno de refilón. También nos encontramos a una familia de cerdalís (cruce de cerdo y jabalí).
Empezamos a encontrarnos ya alguno de los manantiales que salpican todo el camino. El agua que se aconseja beber es la del manantial de la Casas del Quejigal.
Seguimos andando y comprobamos como los quejigos más viejos están sirviendo de soporte a las enredaderas.
También vimos varios comederos para los ungulados. Comederos que están también en desuso actualmente.
Otra de las cosas que nos dice que el otoño ya está al 100% son las setas. Hemos visto varios ejemplares de lo que creo que son champiñones silvestres.
Dejamos el quejigal y entramos en un precioso alcornocal.
Llegamos a la mitad de una pradera perfecta para buscar ungulados. No se hicieron de rogar y vimos una familia de 3 ciervas y un macho a muy poca distancia.
En los prados que nos rodeaban, a cierta distancia, también vimos alguna "familia" más.
El otro de los ungulados que vimos a placer ha sido el gamos ya que nos lo hemos encontrado en varias ocasiones.
Aquí vemos donde nace realmente el manantial de la Casa del Quejigal.
Aquí podemos observar como era el poblamiento de esta zona. El huerto, el manantial y la fuente, el horno de pan y la vivienda nos acercarán a la forma de vida de la gente del monte. Debía ser dura, muy dura, pero en un lugar tranquilo y precioso.
Y aquí vemos los restos de la casa.
Junto a la casa vimos a una familia de Jabalies, estos si, puros. Aquí estamos el equipo completo de exploradores. jeje.
En la zona hay varios rododendros esplendidos.
Y algunos eucaliptos. En la siguiente fotografía vemos como, a veces, no es suficiente con talar un árbol y éste puede recuperarse. Es increible la fuerza que tienen. Esto sólo lo había visto en algunas palmeras.
Y aquí la señal de final del sendero.
Después de las fotitos de rigor, regresamos por el otro camino.

A la mitad del camino empezamos a ver como se oscurecía el cielo y empezamos a oir los primero truenos.

En el camino de regreso nos encontramos con el mismo paisaje. Manantiales, alcornocales y quejigales.
Cada vez estaba más oscuro el cielo en el horizonte.
El camino es una cómoda pista forestal siempre ascendente.
Y más quejigos y alcornoques.
Los madroños están cargaditos pero les falta todavía alguna semana más para que maduren.
En el carril nos encontramos con lo que parecía que era un huevo roto de reptil de unos 2 cm.
Comprobamos que había algo muerto en su interior y decidios abrirlo para ver que era. Nos quedamos perplejos al ver lo que parece un insecto algo pasado ya..... Si alguien sabe de lo que se trata le agradecería que me lo indicara.
Como no podía ser de otra forma, la lluvia nos cogió y nos encantó. jeje.
Empezo a llover, escampaba, llovía otra vez un poco y volvía a escampar. Fue justo cuando llegamos al coche cuando empezó a caer con ganas y las tormentas se sucedían una tras otra. En el coche teníamos que ir con cuidado porque el aguacero era importante.
En resumen, una ruta fácil, cómoda y muy bonita. Aunque ponga que se hace en menos de 3 horas, lo suyo es ir despacio, calladito y disfrutando de la soledad que todavía tiene el sendero e intentar ver algún mamífero.
Hemos tenido la suerte de ser uno de los primeros en visitar la zona y se nota. Se nota que el camino no está "andado" por demasiada gente y eso le da un valor añadido. No nos encontramos con nadie durante las 4 horas. Espero que la sensación de tranquilidad que desprende andar por la zona no se pierda nunca y que todos los visitantes mantengamos la compostura.
Las únicas "pegas" que he encontrado son:
*Que exista hora de entrada y de salida. No poder entrar antes de las 8;30 y tener que salir antes de las 18:00 me parece poco acertado. Los mejores momentos para encontrarte con la fauna (la berrea, el ladrido y la ronca, por ejemplo) son el orto y el ocaso del sol, por lo que esta restricción impide disfrutar de ella al 100% pudiendo ser, sin duda, uno de los mejores lugares para ello.
*La otra "pega", aunque esto es extensible a media España, es que está cercada en su totalidad por mallas cinegéticas. No me terminan de gustar.
Es IMPRESCINDIBLE solicitar permiso al ayuntamiento de Jerez.
En el siguiente enlace podeis hacer las reservas.
http://www.jerez.es/nc/ayuntamiento/empresas_y_fundaciones/empresas_municipales/ememsa/
Mi intención es ir haciendo poco a poco las rutas que se han abierto para conocer esa finca que desde siempre me ha llamado la atención.

















































