Las fotografías de paisajes y de fauna que aparecen en este Blog y los textos que las acompañan están hechos por mi, a menos que se diga lo contrario.
Puedes utilizar las imágenes y hacer referencia a los textos libremente, pero siempre citando la fuente y al autor. Gracias

sábado, 28 de mayo de 2016

Llanos de libar- pilas de Tunio

Esta mañana, aún sabiendo que a partir de las 12:00 había muchas posibilidades de lluvia, decidimos ir a conocer ese rincón que hasta hace poco me era totalmente desconocido. El lugar es un torcal en el centro de la sierra del palo donde la erosión ha hecho de las suyas y ha tallado un enorme rostro al que le llaman "tunio".  Realmente no se si "tunio" se le llama al rostro o al torcal. Si alguien sabe el origen de este término le agradecería que me lo indicara.

El recorrido, de unos 300m de desnivel, es sencillo ya que desde el mismo lugar donde se deja el coche se ve el final del recorrido. Desde aquí quiero dar las gracias a Antonio Ternero por sus indicaciones. Desde Montejaque hay que tomar la "pista de los Llanos" hasta llegar a los llanos de libar. Lo normal es dejar el coche en el refugio que encontramos al comienzo de los llanos y regresar unos 600 metros por la pista. Nosotros lo dejamos un poco antes en un pradito que había cerca de una cancela.
Llegaremos a un sendero que nos sale al Este y esta señalado con un pequeño tótem. Podemos seguir un poco más hasta un quejigo seco aunque este me pareció el mejor acceso.
En poco tiempo llegaremos a la fuente del saucillo. Dicen que es posibleme que esta sea la fuente que se utilizaba hasta avanzado el S. XX, en los años de poca nieve, para subir mediante burros y mulos el agua necesaria para llenar las pilas del Tunio
 Seguimos el sendero que pasa por él y entraremos en un quejigal con ejemplares impresionantes.

 

El sendero va ganando altura poco a poco y empezamos a tener vistas del valle.
El desnivel empieza a aumentar y el sendero se pierde un poco debajo de las hierbas pero nada que con un poco de atención e intuición no se pueda solventar. Llegaremos a una cancela, giraremos al Sur y nos pegamos a la alambrada que acabamos de cruzar.
Subiermos la ladera que vemos al fondo y detrás está nuestro destino.

Veremos varios grupos de peonías en flor durante el camino.
Al llegar al primer Torcal lo rodearemos por el norte y entraremos entre los dos hasta otra cancela. La cruzamos y bordeamos el segundo torcal por la zona Oeste hasta llegar al extremo Sur-Oeste donde está la cara y 3 pilas. Debido al mal tiempo no nos pusimos a buscar las otras 3.


Esta collaba rubia estaba bastante confiada y se dejó fotografiar bastante bien.
Y al final llegamos al destino y pudimos ver este capricho de la naturaleza.
Desde ese mismo punto vemos ya dos pilas. Son un conjunto de 6 pilas talladas a golpe de cincel en la misma roca caliza más un pilancón natural. A este lugar subían los arrieros hasta principios del siglo XX para verter aguas en estas pilas con el fin de que se congelara durante las heladas nocturnas. Al amanecer recogían el hielo cortándolo con palas.

 El agua procedía de la cercana Fuente del Saucillo o bien de la propia lluvia. Su uso principal era como refrigerante en las antiguas neveras pero también podían abastecer a los cercanos "pozos de nieve" ubicados en una depresión o dolina situada al este. 
 Los llamados pozos de nieve abastecían de hielo y nieve a los núcleos urbanos. En primavera, tras las últimas nevadas cortaban la nieve con palas y la acarreaban hasta estos pozos. Se cubría con plantas del lugar y tierra apisonada y así era almacenada hasta el verano. Los pozos estaban ubicados en la cara norte de la montaña ó umbría, donde la temperatura se mantiene más baja. En verano la nieve era transportada por la noche a lomos de bestias en capachos de 50 Kg y para evitar la descongelación era cubierta con "Tamo", una mezcla de polvo y paja menuda, a modo de aislante.
Desde aquí las vistas son impresionantes. Lástima que había mucho viento y el tiempo no era el mejor.
En las rocas cercanas teníamos varios buitres leonados posados, quien sabe si esperando a la lluvia que se acercaba.
Comimos algo alli al respaldo del viento y, como vimos que empezó a chispear y se veía muy negro el horizonte, decidimos bajar lo antes posible porque no me hacía gracia caminar por esas rocas mojadas.
El regreso lo hicimos sobre nuestros pasos. A medio camino nos sorprendió la lluvia.



Junto al coche vimos un quejigo rajado con una marca negra en el centro. ¿Un rayo quizas?

Y sin más, volvimos a casa. 
Salud.

2 comentarios:

Entradas populares