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jueves, 3 de junio de 2010

En busca de la Imperial

Después de mi travesía por el Desierto del Sahara, viendo que poco a poco me iba aficionando al mundo de la Ornitología y que la primavera es una estación idónea para la observación de animales, me propuse encontrar, ver e incluso fotografiar a los animales que siempre me han llamado la atención y todavía no los había visto nunca en libertad.

Después de 2 meses observando algunos lugares importantes en nuestra zona y conociendo algunos animales que ni había oído hablar de ellos, me sorprendió sin esperármelo el primero de ellos. Era una mañana con calma total en la laguna de Medina sobre las 9:00, en el carril, oí un chillido en el interior de un lentisco y vi el ataque de una comadreja a un gazapo, el conejito consiguió escapar.


Un poco más tarde, ya en el mirador, vi unas ondas en el agua sin que hubiera ningún ave en las cercanías, cogí mi telescopio y en ese mismo momento emergió del agua la cabeza de una nutria preciosa, fue viniendo poco a poco hacia donde me encontraba hasta que se percato de mi presencia, se paro, me miró y se sumergió para no volver a aparecer más. Recuerdo las sensaciones de esos momentos mientras la veía, sin saber qué hacer, o fotos o mirarla. Al final fueron unos 40 segundos caóticos en los que hice una mezcla de las dos cosas.




Las rapaces siempre me han llamado la atención de una forma muy especial y en concreto hay 3 que me atraen de forma clara. El Quebrantahuesos, el Águila Real y El Águila Imperial Ibérica. Ninguna de ellas las había visto en libertad.

Siguiendo los consejos de un compañero de Trabajo y afición me interese en el parque Nacional de Monfragüe, situado en la zona norte de Extremadura. En este parque hay un mirador famoso mundialmente para la observación del Águila Imperial Ibérica. El mirador en cuestión es el mirador de la Portilla del río Tietar , situado justo antes de su unión con el Tajo.

La idea era salir el sábado a las 2:30 de la mañana y llegar al amanecer al lugar. En el viaje solo cabe reseñar la pérdida de combustible constante que tenía el coche y que me tenía bastante preocupado. A las 7:20 estábamos buscando una gasolinera para llenar el tanque por si acaso la fuga era muy grande.

Entre una cosa y otra llegamos a las 8:00 al mirador, ya las aves estaban en vuelo debido a las altas temperaturas reinantes, solo había un observador en su coche un poco estricto en el tema del silencio ya que solo verme me indico que no hablara. Estaba muy preparado técnicamente y supongo que se dedicaría profesionalmente a esto.



Al poco tiempo empezó a venir gente y a enfocar el desfiladero que esta frente al observatorio, en concreto, el nido de una Cigüeña Negra. Pasaban decenas de Buitres Leonados, Milanos Negros, algún que otro Alimoche, pero la reina de las alturas no se dejaba ver, mientras tanto yo empecé a entablar conversación con un aficionado francés que tenia a mi lado, resultó ser muy simpático y nos entendíamos en un espaninglish mezclado con gestos y los dibujos de la guía de aves.


Yo estaba un poco perdido porque habían pasado un par de aves cuando estábamos solos y no supe que eran, debido a mi poca experiencia y al poco tiempo que tuve de verlas. Tenía un poco de miedo que después de viajar toda la noche viera a mi objetivo y no supiera identificarlo. Nada mas lejos de la realidad, mientras hablaba con mi “amiguete” se vio una silueta en la parte mas alta de la montaña, enfoque con los prismáticos y fue una sensación brutal.



Estaba lejos, una silueta parecida a las otras menos por las dos manchas blancas que tiene en el borde anterior del ala. INCONFUNDIBLE. Miré a mi derecha al francés y le señalé con el dedo un dibujo del Águila Imperial, el me miro y asintió con la cabeza. Ahí estaba, dejándose ver para todos, como si supiera lo importante que es y la de gente que estaba atenta a ella. Me puse nervioso y con ganas de chillar pero solo podía fijarme en sus dos hermosas franjas blancas. Se quedo inmóvil y empezó a subir y subir hasta que se dejo de ver.

Otras de las aves representativas del parque son el Buitre Negro y el Alimoche, que se dejaron ver también por la zona.



Mientras estábamos contemplando la grandeza del Águila Imperial llego una ruta guiada de la empresa Monfragüe vivo. Estaba indicándole a sus clientes donde había nidos de cigüeña negra y demás, sin percatarse de la presencia de la reina de todas. Le dije al guía donde estaba y el se apresuró a enfocar los telescopios para que todos la vieran, me hizo un guiño y eso me sirvió para que luego me dijera algún secretito del parque, como donde podríamos ver un nido de buitre negro y de Alimoche.


A la hora de almorzar nos dirigimos al hotel Carvajal a comer y pegarnos una merecida siesta. En ese hotel ha sido la primera vez en mi vida que no me han pedido ningún dato para registrarme, reserve con nombre y apellido por tlf, llegue, pague, entre y ni un solo dato ni dni.


La tarde de ese día fue muy calurosa y tranquila ya que ni los animales se querían mover hasta que comenzó a refrescar la tarde, lo único reseñable que vi fue un Búho Real que pasó de un lado al otro del río. Luego al regresar vimos un nido de Alimoche en el hueco de la presa de un pantano y a los elegantes rabilargos buscando de forma incansable material para hacer sus nidos.


La mañana siguiente fue emocionante, aunque al hacer mas frío que el día anterior, empezaron a volar un poco más tarde. En el camino de ida se nos cruzaron por la carretera varios ciervos, llegaríamos al mirador sobre las 7:20 horas y ya había algunas personas allí, entre otras, una pareja de Ávila con la que entablamos cierta empatía. Serían las 9:45 cuando un buitre alzo el vuelo, le siguieron 5 o 6 mas y mientras comentábamos todos el porqué lo hacían todos a la vez, apareció la reina de las aves a una altura mucho menor que el día anterior, creímos que se posaría pero no fue así, dio una vuelta por el valle, nos enseño de cerca su plumaje inmaculado y comenzó a ascender poco a poco.



Todos estábamos pletóricos sin poder de dejar de hablar de la suerte que habíamos tenido. Yo pensaba en la de gente que en ese día y medio había pasado por allí y no lo habían visto. Incluso con empresas de aventuras, previo pago.

A las 12:15 emprendimos la marcha a casa con gran satisfacción y sin esperar que de regreso, mientras mi novia dormía en el coche y yo sin prestar demasiada atención a las señales de tráfico me colé en la autovía de Badajoz y no la de Sevilla, por lo que tuvimos que dar un rodeo. Todo esto sin aire acondicionado.

Pero sobre las 18:00 aproximadamente llegamos al destino sin más altercados y deseando ver las fotos.

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