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jueves, 5 de enero de 2012

Asturias, Cantabria, Villafáfila y Monfragüe Julio-2011

En julio del 2011 estuve 15 dias por la cornisa cantábrica en plan turístico, sin perder de vista la naturaleza del lugar.

Tenia especial interes por algun ave de la zona como el Mirlo Acuático. Lo vimos en el rio de Somiedo.
Luego vi en el puerto del "pueblo del Doctor Mateo" un Cormoran Moñudo.





Mas tarde, en Fuente De, vimos Chovas Piquigualdas, Sarrios y Gorriones Alpinos. El treparriscos, que fue el motivo que me llevo hasta aquel lugar, se me escapó. jejeje.


Comenzamos el regreso de la forma que más no gusta a los 2 y que echábamos de menos.En plan Ornitológico. Estuve hablando con un conocido que me informó donde habían localizado un nido de Treparriscos, que se encontraba a una altura mucho menor de lo habitual y que lo estaban viendo bastante bien. Ese lugar se encontraba en la garganta de Teverga, concretamente encima de la “Cueva Huerta”.
Fuimos y estuvimos buscando la cueva por un camino hasta un collado próximo subiendo una
pendiente considerable. Decidimos dar la vuelta y al preguntar a una guía que había allí, nos
indicó que la cueva se encontraba a escasos 30m del coche siguiendo una acera que había
junto a la carretera. Jeje. Le pregunté por el Treparriscos y me indicó donde se estaba viendo
pero que se había cambiado de sitio. Me dio un vuelco el corazón hasta que me dijo que se
movió en la misma pared a menos altura. Nos pusimos en el otro lado de la carretera a ver
cada movimiento que se producía en la roca. Al ser una pared enorme, la distancia engañaba y
parecía que estaba más cerca de lo que realmente estaba. En un momento dado vi frente a mí
una manchita negra que se movía y que me recordaba a un murciélago colgado de una pared,
enfoqué y ahí estaba.



 Subió un poco de forma nerviosa y se fue garganta abajo. Más tarde volvió, estuvo
revoloteando y cazando en la misma pared y se volvió a ir al mismo lugar. En esta ocasión lo
pude enganchar con el telescopio y lo pude ver en mejores condiciones. Es un ave del tamaño
de un gorrión y del color de la roca, por lo que dificulta bastante su localización.
Como se iba siempre al mismo lugar, fui a ese lugar a ver si podía localizar el nido, pero cuando
bajaba vi que volvía volando y se posaba otra vez. Se cruzó a la pared que estaba encima de
nuestras cabezas y se perdió.

Como ya lo habíamos visto y tenía la intención de ir a las lagunas de Villafafila, decidimos irnos
ya de allí. Cruzamos por un puerto llamado “Puerto de Ventana” hasta la provincia de León
donde se apreciaban unas vistas espectaculares del pico Fontán Norte con sus 2417m. Se
aprecia perfectamente como las nubes se quedaban en la parte asturiana mientras que en la
parte leonesa estaba totalmente despejado.
Llegamos a las 16:30 a Villafáfila a ver si veíamos a las Avutardas y algunas esteparias.
Llegamos al centro de interpretación y nos indicaron los mejores lugares para verlas. Fue
curioso ver la cara del hombre cuando le comenté que hacía 3 horas estaba viendo un
Treparriscos. Estuvimos andando por unos carriles sin mucho éxito ya que el calor del
mediodía no es el mejor momento para localizarlas porque se echan en el suelo y se hacen casi
invisibles. En uno de los pocos árboles del lugar, había un pequeño merendero y decidimos
parar a almorzar allí y fue cuando paré el motor, cuando vimos un grupo de 15 Avutardas y
otras 4 un poco más adelante.

Luego, nos fuimos a ver los típicos palomares de la zona, donde las palomas servían de
alimento y sus excrementos de abono para los cultivos. Los hay cuadrados y redondos.
Entre foto y foto se nos hizo un poco tarde para llegar a Monfragüe. Llegamos al hostal donde
nos íbamos a quedar a las 22:00 pero nos indicaron que no había habitaciones disponibles.
Nos dirigimos a Navalmoral de la Mata y encontramos una habitación en un hostal de allí.
Cenamos, nos duchamos y dormimos plácidamente después de la paliza que nos habíamos
dado ese día.
Al día siguiente madrugamos y nos levantamos a las 7:00 para ir a Monfragüe a la Portilla del
Tiétar. Por el camino vimos 2 Elanios y varios Ciervos.
Allí lo más destacable fue ver un Alcotán. Pasaba el tiempo y a eso de las 9:45 decidimos irnos
al mirador del Salto del Gitano.
Comprobé que el nido de Buitre Negro que vimos en Semana Santa tenía un pollo
perfectamente desarrollado y que en poco tiempo debería salir volando.
También vimos como unos Alimoches adultos enseñaban y jugueteaban con su polluelo que
volaba junto a ellos.
En un momento dado un Buitre Negro se posó en las rocas del desfiladero y se quedó ahí hasta
que nos fuimos.
Comprobamos que la pareja de Cigüeñas Negras que habíamos visto en primavera incubando
los huevos había tenido éxito sacando 2 polluelos que ya revoloteaban por la zona.


Sobre las 12:30 decidimos emprender la vuelta a casa.
Iriamos por Torrejon el Rubio donde parariamos para comprar algo de comer y seguiriamos
hasta Trujillo para enlazar con la autovia hasta Puerto Real.
Al salir de la tienda observé que había una gran cantidad de aves volando cerca del pueblo.
Cuando llegamos a su altura paré el coche y observé que algunos Buitres Leonados aterrizaban
entre unas encinas en la zona, pero no lograba ver bien lo que ocurría. Un motorista, que me
habia visto hacer fotos en el mirador del Salto de Gitano, me comentó que se veían muy bien
desde un carril cercano.
Entramos en el carril y ahí estaba un grupo de Leonados comiendo a menos de 40m de
distancia.
Estuvimos viendo un rato el espectáculo hasta que mi novia me dijo mira, mira, mira ¿eso es
un Buitre Negro? En ese momento pasó por encima de nuestro coche un Buitre Negro y fue
directo a la carroña expulsando a todos los Leonados. Eligió que parte quería comer y el resto volvió a la pitanza.

Los picotazos eran tan fuertes que movían la oveja del lugar. A veces los sujetaban con la pata
para que no se moviera.
Algunos Buitre Leonados que ya habían comido se habían retirado a los alrededores a
descansar.
Más tarde vino otro Buitre Negro adulto.

Estuvimos una hora disfrutando del espectáculo. El estar al sol a 31 grados y sabiendo que nos quedaban 5 horas de coche nos hizo dejar aquel espectáculo y emprender definitivamente el camino a casa.

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